Colombia reconoce la desconexión laboral como un derecho humano

En Colombia el pasado mes de agosto, un joven abogado de 27 años, llamado Juan Felipe Parra, solicitó a la Corte Constitucional que se establecieran límites firmes, entre la vida privada y la profesional.

Juan Felipe cree que su generación siente una constante necesidad de mantenerse ocupada para cumplir con los estándares que se esperan de ellos como profesionales.

Esta generación siente la necesidad de hacer cursos, competir y ser los mejores.

Algo que impide a las personas, llegado el final de su jornada labor, desconectarse y mantener una vida privada alejada de sus obligaciones.

 

 

Fuera del trabajo muchos de estos jóvenes siguen conectados a sus móviles, contestando emails y llevando a cabo otras tareas relacionadas con su vida profesional.

Esto les impide desconectar y crear límites claros entre la vida personal y la vida profesional.

Esta situación, sobre todo en países como Colombia, está creando trabajadores «quedamos» a pesar de sus tempranas edades.

Es fundamental para el equilibrio entre lo profesional y lo privado aprender a desconectar de las obligaciones que comporta el trabajo cuando la jornada laboral llega a su fin.

Este fenómeno está directamente relacionado con el aumento de bajas por depresión que ha ido aumentando durante los últimos años.

Un problema que estamos observando a nivel mundial y con especial preocupación en países como España o Alemania.

 

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